𝐈𝐬𝐚𝐚𝐜 𝐂𝐚𝐫𝐧𝐞𝐢𝐫𝐨, 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐫𝐢𝐧𝐞𝐫𝐨 𝐚𝐫𝐭𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭ó 𝐮𝐧 𝐬𝐚𝐧𝐭𝐮𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐬𝐮𝐬 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬.
Baiona llora la partida de Isaac Carneiro Refojos, el marinero jubilado que, con sus propias manos, su fe inquebrantable y un amor profundo por su tierra, erigió el santuario del Monte Boi.
A los 90 años nos deja un hombre cuya obra ha trascendido su propia vida, convirtiéndose en un refugio de paz para vecinos y viajeros.
Durante más de dos décadas, piedra a piedra, Isaac levantó en el paseo del Parador un altar sobre el océano, un rincón sagrado dedicado a los marineros que, como él, entregaron su existencia al mar. Lo hizo en silencio, con esfuerzo y sin más ayuda que su voluntad férrea, impulsado por la devoción y el deseo de dejar un legado a su pueblo.
Hoy, su santuario se llena de flores y de lágrimas. Amigos, familiares y vecinos acuden a despedir a un hombre que, sin buscar reconocimiento, se convirtió en parte del alma de Baiona. Su obra, testimonio de sacrificio y amor, permanecerá imperecedera, recordándonos que hay gestos que desafían el paso del tiempo y se convierten en eternidad.
